Durante años se pensó que la creatina era exclusiva de los fisicoculturistas, pero hoy la ciencia revela que este compuesto natural podría ser un verdadero elixir de energía y bienestar para casi todos. Derivada de tres aminoácidos —arginina, glicina y metionina—, la creatina se almacena principalmente en los músculos y también en el cerebro, actuando como una reserva de poder para el cuerpo.
Más allá del rendimiento deportivo, estudios recientes destacan que la creatina podría ayudar a mantener la salud ósea y muscular en mujeres y adultos mayores, mejorar la función cognitiva e incluso ralentizar los signos del envejecimiento. Algunos experimentos han mostrado que cremas con creatina reducen arrugas y flacidez, mejorando la apariencia de la piel.
El Dr. Naim Dahdah, médico internista especializado en antienvejecimiento, asegura que la creatina “no es solo para atletas”. Según explica, puede favorecer la claridad mental, el equilibrio hormonal durante la menopausia y la densidad ósea. Además, podría tener efectos positivos en enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer.
Aunque es considerada segura, puede provocar retención de líquidos o molestias estomacales en algunas personas, por lo que su consumo debe hacerse bajo supervisión médica.
En definitiva, este suplemento, que alguna vez fue estrella exclusiva de los gimnasios, se perfila ahora como un inesperado aliado de la salud, la longevidad y la energía diaria.
