Lo que comenzó como simple entretenimiento terminó convirtiéndose en el detonante de hechos atroces. A lo largo de las últimas décadas, varias películas de terror han inspirado a individuos perturbados a cruzar la línea entre la ficción y la realidad, dejando un rastro de sangre que estremeció al mundo. Desde posesiones demoníacas hasta imitaciones de asesinos enmascarados, el cine del miedo ha tenido consecuencias tan inquietantes como las historias que retrata.
Expertos aseguran que las películas no crean asesinos, pero pueden actuar como detonantes en mentes ya perturbadas. Sin embargo, lo inquietante es que en cada generación, una nueva historia de terror parece encontrar su eco en la realidad. El miedo, una vez liberado, ya no se queda en la pantalla: se instala en quienes no distinguen entre el cine y sus propios demonios.

Después del estreno de Tiburón, se registraron ataques a tiburones en distintas costas de Estados Unidos, según National Geographic, lo que evidenció el impacto cultural del filme de Steven Spielberg
Incluso “Tiburón”, el clásico de Spielberg, dejó huellas en la vida real: tras su estreno, la caza indiscriminada de tiburones aumentó drásticamente en las costas de Estados Unidos y Australia, empujando a la especie al borde del colapso.

Un joven de Indiana reprodujo la violencia de La purga en 2016, reflejando la influencia del filme en actos criminales, según informes del Washington Post (Amazon Prime Video)
“La Purga”, con su propuesta de una noche sin ley, también traspasó la ficción. En varias ciudades de Estados Unidos, el miedo se volvió real cuando grupos de jóvenes anunciaron en redes sociales su intención de realizar “una purga verdadera”. Aunque muchos fueron solo rumores, en Indiana un joven confesó haber asesinado inspirado por la película.

Matthew Tinling fue condenado a 30 años por un asesinato que imitaba las trampas de Saw VI, según declaraciones recogidas por The Independent (Escena de Saw VI)
Durante el juicio, The Guardian informó que el fiscal explicó cómo Tinling había intentado “recrear una de las trampas de ‘Saw VI’” al intentar cortar la médula espinal de la víctima. La policía halló una copia del DVD en su casa, lo que reforzó la conexión con la película.
El juez del caso señaló que Tinling “imitó la brutalidad de la cinta con una precisión escalofriante”, y el hecho reavivó el debate sobre los límites del cine de terror extremo.

Diversos homicidios en Estados Unidos y Europa fueron inspirados por Scream, incluyendo el caso de Cassie Jo Stoddart en 2006, según reportó ABC News (Captura de tráiler oficial)
Incluso el terror más moderno tuvo consecuencias. “Scream”, con su asesino enmascarado Ghostface, inspiró a varios homicidas en Europa y Estados Unidos, que reprodujeron sus escenas con precisión enfermiza. Más tarde, la saga “Saw” dio paso a un crimen escalofriante: un joven británico intentó recrear una de las trampas del filme cortando la médula espinal de su víctima.

El asesinato del pequeño James Bulger en 1993 fue vinculado a El muñeco diabólico 3, según un informe de The Guardian sobre la influencia del cine en menores (Child’s Play, 1988)
La franquicia “El muñeco diabólico”, que introdujo al muñeco asesino Chucky, también tuvo reflejos en hechos reales. En 1993, el asesinato del pequeño James Bulger en Liverpool conmocionó al Reino Unido.
Según reportó BBC News, los asesinos, dos niños de diez años, habían visto recientemente “El muñeco diabólico 3” y replicaron escenas similares al arrastrar al pequeño Bulger antes de matarlo. Aunque nunca se probó una relación directa, el caso abrió un fuerte debate sobre el acceso de menores a películas violentas.
Otros crímenes posteriores también reflejaron esta influencia. En 2015, The Moscow Times informó que una asesina rusa llamada Elena Lobacheva fue apodada “la novia de Chucky” por la policía, debido a su obsesión con la saga y su método de ataque.

Daniel González confesó haber recreado escenas de Pesadilla en Elm Street durante una matanza en Reino Unido en 2004, según reportó BBC News (HBO Max)
Pero las imitaciones no terminaron ahí. En el Reino Unido, Daniel González, fascinado por Freddy Krueger, asesinó a cuatro personas tras afirmar que “matar sería divertido”.

El crimen cometido por Richard Boyer en 1981 reflejó la violencia mostrada en Halloween II, de acuerdo con documentos judiciales citados por Los Angeles Times (Prime Video)
El caso se repitió con “Halloween”. Inspirado por el asesino Michael Myers, un hombre en California atacó a una pareja de ancianos tras asegurar que “sentía la presencia del personaje dentro de él”. Años más tarde, un adolescente en Texas reprodujo el mismo patrón, matando a su madre y a su hermana después de ver el remake de Rob Zombie.

El asesinato de Sharon Gregory en 1988 fue cometido por un fan que imitó al asesino Jason Voorhees de Viernes 13, según informes policiales de Massachusetts
Años después, el icónico Jason Voorhees de “Viernes 13” dejó de ser solo un monstruo de ficción. Un joven de Massachusetts, obsesionado con el personaje, asesinó a una estudiante tras confesar que quería “ser como él”. En su habitación, la policía halló máscaras de hockey, cuchillos y recortes de asesinatos ficticios. La frontera entre el fanatismo y la locura había desaparecido.

El exorcista llevó a un crimen atribuido a un “trauma cinematográfico”, según registros judiciales estadounidenses (Créditos: Warner Bros.)
“El Exorcista”, aquel clásico de 1973 que horrorizó a una generación, también sembró el caos fuera de las salas. En Texas, una madre asesinó a su hija convencida de que estaba poseída, justo después de ver la cinta. Los psiquiatras describieron el caso como un “trauma cinematográfico”, uno de los primeros en atribuir un crimen directamente a la influencia de una película de terror.

Varios asesinos admitieron haber actuado tras ver películas de terror que distorsionaron su percepción entre la fantasía y la realidad criminal (Crédito: Pinterest)
