La policía francesa logró un avance clave en el caso que conmocionó al mundo del arte. Dos hombres fueron detenidos en las últimas horas por su presunta participación en el robo millonario al Museo del Louvre, donde una banda se llevó joyas históricas valuadas en más de 100 millones de dólares en un golpe digno de película.
Uno de los sospechosos fue interceptado en el aeropuerto Charles-de-Gaulle cuando intentaba abordar un vuelo rumbo a Argelia, mientras el otro cayó en un operativo en Seine-Saint-Denis, al norte de París. Ambos, de unos 30 años, permanecen bajo custodia de la Brigada de Represión del Crimen Organizado.
El asalto, ejecutado con precisión quirúrgica, duró apenas siete minutos. Los ladrones utilizaron una grúa montada sobre un camión de mudanzas robado para acceder a una ventana del primer piso y entrar en la icónica Galería Apolo, donde se guardaban las piezas sustraídas. En su huida abandonaron una corona incrustada con diamantes y esmeraldas, pero escaparon con un botín de 88 millones de euros, incluyendo un collar de Napoleón Bonaparte que había pertenecido a su esposa, la emperatriz Marie-Louise.
La fiscal de París, Laure Beccuau, lamentó la filtración de información sobre los arrestos y advirtió que estas revelaciones podrían poner en riesgo la investigación. Las autoridades sospechan que los detenidos forman parte de un grupo de cuatro personas con antecedentes por robos similares.
El espectacular golpe ha reavivado el debate sobre la seguridad en los museos más emblemáticos de Francia. Mientras los investigadores rastrean el paradero de las joyas y de los otros implicados, el Louvre —símbolo mundial del arte y la historia— intenta cerrar la herida que dejó uno de los robos más audaces de su historia reciente.

