La tarde del lunes 29 de septiembre de 2025, la colonia Los Ángeles se estremeció con una noticia que dejó a la comunidad en duelo: Mélida Beatriz Escobar, de 48 años, originaria de Juticalpa, Olancho, fue encontrada muerta dentro de su vivienda, con heridas en el cuello que evidencian la violencia con la que fue atacada.
Vecinos señalaron que la enfermera habría perdido la vida en la madrugada, aunque fue hasta horas después que su ausencia generó sospechas y el hallazgo confirmó lo peor.
¿Quién era Mélida Escobar?
Nacida en La Laguna, Guarizama, Mélida dedicó gran parte de su vida a la enfermería, profesión que la convirtió en una mujer reconocida, querida y respetada en Juticalpa y comunidades aledañas.
Era madre de tres hijos: dos residen en Estados Unidos junto a su padre, mientras que el tercero vivía con ella en Honduras. Su historia refleja la lucha y el sacrificio de tantas madres que enfrentan las dificultades de la vida con valentía, siempre buscando el bienestar de su familia.
El escenario del crimen
La vivienda de Mélida Escobar se transformó en un escenario doloroso. Hasta el lugar llegaron agentes de la Policía Nacional y personal de Medicina Forense para realizar el levantamiento del cuerpo y recopilar evidencias.
La noticia impactó de inmediato a los vecinos, quienes no logran comprender cómo una mujer que dedicó su vida al servicio de los demás fue víctima de un hecho tan atroz dentro de su propio hogar, el sitio donde debía sentirse más segura.
Clamor de justicia
En redes sociales, familiares, amigos y conocidos expresaron mensajes de dolor y despedida: “Qué pesar, amiga Beatriz, ojalá hagan justicia”, escribió una allegada; mientras que otros la recordaron con cariño: “Dios te tenga en un mejor lugar, prima”.
La familia exige a las autoridades que el caso no quede en la impunidad y que se capture a los responsables.
Una herida abierta en Olancho
El asesinato de Mélida Escobar ha dejado una marca profunda en Juticalpa. Su nombre ahora se pronuncia entre lágrimas, recuerdos y reclamos de justicia.
Mélida fue una mujer trabajadora, una madre dedicada y una enfermera comprometida con el cuidado de los demás. Hoy, su recuerdo se levanta como un símbolo del dolor de Olancho, y como un llamado urgente a que su caso no se apague en el silencio, sino que se convierta en un punto de inflexión contra la violencia que sigue golpeando la región.

