Elon Musk puede haber llegado al final de su relación con el presidente Donald Trump, y viceversa. Mientras el hombre más rico del mundo se enfrenta al presidente estadounidense en X, estrategas republicanos y conocedores del entorno Trump declaran a WIRED que el futuro de Musk en la política republicana está en terreno inestable.
En los últimos días, Musk ha publicado en X críticas cada vez más personales a Trump y al paquete de reconciliación presupuestaria republicano, conocido como «Big Beautiful Bill». Esto alcanzó un punto crítico a mediados de la semana, cuando Trump abordó la relación durante una rueda de prensa con el canciller alemán Friedrich Merz. «Elon y yo teníamos una gran relación. No sé si la seguiremos teniendo», mencionó Trump, quien comparó a Musk con antiguos ayudantes que, según él, han desarrollado el «síndrome de enajenación de Trump» tras abandonar su administración.

¿Amigos o ya no tanto?
Trump y Musk han estado en sintonía desde que Musk respaldó al presidente en julio de 2024. Musk aportó cientos de millones de dólares a la candidatura de reelección de Trump, y su estrecha relación ha sido promovida por ambos en innumerables ocasiones. La semana pasada, los dos ofrecieron una rueda de prensa conjunta como aparente celebración y conclusión de la etapa de Musk como empleado especial en su llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).
Sin embargo, las recientes declaraciones revelan lo fracturada que se ha vuelto esa relación. «Sin mí, Trump habría perdido las elecciones. Los demócratas controlarían la Cámara y los republicanos estarían 51-49 en el Senado», publicó Musk en X poco después de los comentarios de Trump. Entre bastidores, los republicanos del entorno Trump refieren a WIRED que esta tensión va más allá de un simple bromance (romance entre colegas) que se desmorona. Si Musk sigue escalando, puede arrastrar consigo una legislación que Trump considera una parte clave de su legado político.
«Si Musk realmente consigue cambiar algún voto para hundir este proyecto de ley y lo mata, entonces creo que en ese punto está jodidamente muerto para Donald Trump», asegura a WIRED un alto estratega de la esfera Trump.
