Tocoa, Colón – La acumulación y desborde de aguas negras y grises provenientes del Hospital San Isidro ha generado una emergencia en el área municipal de salud y consulta externa, poniendo en alerta tanto a los empleados como a los pacientes que acuden en busca de atención médica.
El problema surge a raíz del sistema de tratamiento de aguas residuales del hospital, específicamente de las pilas de oxidación, las cuales fueron construidas con un presupuesto asignado para su adecuado mantenimiento y funcionamiento. Sin embargo, dicho tratamiento nunca se realizó, dejando sin destino final un espejo de agua que originalmente debía desembocar en una laguna después de ser depurado.
La situación se agrava con las lluvias, ya que el techo del hospital drena directamente sobre las pilas de tratamiento, provocando que estas se rebasen y el agua contaminada se esparza por las instalaciones de salud cercanas.
Este problema representa un grave riesgo sanitario para trabajadores, pacientes y la comunidad en general, por lo que urge la intervención de las autoridades para solucionar esta crisis antes de que se convierta en una amenaza mayor para la salud pública.
