En un confuso incidente en Marcala, La Paz, un agente de la Policía Nacional hirió de bala en la mano izquierda a Deivis Pineda, un ciudadano que, según su testimonio, fue víctima de un disparo injustificado. El suceso ocurrió cuando Pineda, quien circulaba en bicicleta, arrojó una botella de Sprite al ver una patrulla acercándose, aparentemente por miedo a que los agentes confundieran la bebida con alcohol.
Al solicitarle que se detuviera, los oficiales interpretaron que Pineda estaba sacando algo sospechoso de su cintura, según el informe policial. El agente al mando, quien iba a bordo de la patrulla RPM 235, afirmó haber disparado por temor a su seguridad. El disparo provocó que Pineda perdiera el dedo meñique y fuera trasladado de inmediato a un centro asistencial para recibir atención médica.
Entre lágrimas, Pineda negó cualquier intención agresiva y aseguró ser una persona honrada que no merecía tal tratamiento. Este incidente ha despertado preocupación en la comunidad y reavivado el debate sobre el uso de la fuerza por parte de la policía en situaciones de sospecha o confusión. Las autoridades han iniciado una investigación para aclarar los detalles y evaluar si el procedimiento del agente fue adecuado.
