Un día como hoy, 6 de diciembre de 1913, nació en la hermosa isla de Amapala una niña que marcaría la historia del corazón solidario de Tegucigalpa: Iris Ulargui. Desde temprana edad, su vida estuvo destinada a sembrar esperanza y a transformar vidas a través del amor y la generosidad.
Iris Ulargui se convirtió en un símbolo de compromiso social en Honduras, siendo reconocida principalmente por su labor filantrópica a través de la Fundación Iris Ulargui Hogar Infantil del Sagrado Corazón de Jesús. Gracias a su visión, niñas huérfanas y jóvenes de escasos recursos recibieron educación, apoyo integral y becas, forjando un camino hacia un futuro más prometedor. Su corazón solidario no solo tocó a quienes llegaron a la casa hogar en Ciudad Mateo, sino que también inspiró a instituciones como Banco Atlántida a sumarse a sus causas mediante eventos y recaudaciones que transformaban vidas.
Más allá de su incansable labor social, Iris fue también una mujer destacada en el ámbito empresarial, siendo una de las principales accionistas del banco y dejando una huella en el mundo financiero de Honduras. Estuvo casada con Paolo Vinella Casavola, conocido como Paul Vinelli, y juntos formaron parte de la historia del país desde distintas perspectivas.
Su vida llegó a su fin en 1994, cuando falleció a los 81 años a causa de enfisema pulmonar en Tegucigalpa, pero su legado permanece vivo. Cada sonrisa que florece en las niñas beneficiadas por su fundación, cada oportunidad brindada, es un testimonio del amor y la dedicación que Iris Ulargui entregó sin esperar nada a cambio.
Hoy recordamos a Iris no solo como una filántropa y empresaria, sino como un faro de esperanza, un ejemplo de cómo una vida dedicada al servicio de los demás puede transformar generaciones. Honduras, gracias a personas como ella, sigue latiendo con fuerza, esperanza y solidaridad.

